Curso práctico Topografía M.E.D.
Los alumnos y profesores del Ciclo Formativo de Grado Superior de "Proyectos de Edificación" asistieron al "Curso práctico sobre levantamiento topográfico M.E.D., proceso de datos, generación de geometrías y replanteo de proyectos" que tuvo lugar en las instalaciones del IES "Virgen de la Encina" de Ponferrada durante los días 6,7,8,10 y 13 de marzo, organizado por el Departamento de "Edificación y Obra Civil", dentro del Programa Aula-Empresa. Actuación cofinanciada por el Fondo Social Europeo. Programa Operativo FSE de Castilla y León 2014-2020.
El toro de lidia es mucho más que un animal emblemático de la tauromaquia; representa un patrimonio genético y cultural único, resultado de siglos de selección meticulosa y decisiones ganaderas precisas. Cada encaste conserva una identidad propia, que refleja la historia, el medio natural y la filosofía de quienes lo crían. Hoy día, la ubicación y la naturaleza de las fincas donde pastan estas reses son determinantes, no solo para la pureza genética, sino también para el desarrollo del turismo rural vinculado a la observación de toros bravos en libertad y al conocimiento directo de la tradición ganadera.
A lo largo de la historia, las distintas ganadería de reses bravas han sabido mantener la autenticidad de sus animales, adaptándose a la evolución del gusto taurino y al entorno en el que se crían los toros. La relación con la naturaleza no es casual: la orografía, la flora autóctona y el clima influyen directamente en la musculatura, el temperamento y la resistencia de cada ejemplar, aspectos esenciales para la lidia.
Es fundamental diferenciar entre casta y encaste, dos conceptos que a menudo se confunden pero que describen aspectos distintos del toro bravo.
La casta agrupa las características físicas y de comportamiento que hacen único a un toro frente a otros grupos. Entre sus atributos destacan:
Un toro es considerado "encastado" cuando refleja de manera pura los atributos tradicionales de su casta.
El encaste surge de decisiones ganaderas: cruces estratégicos, refrescamientos de sangre o aislamiento de líneas. Cada encaste conserva matices que reflejan décadas de selección rigurosa. Las ganaderías históricas han sido las guardianas de estos linajes, asegurando que la pureza y la bravura se mantengan intactas.
Estas castas representan la base genética del toro bravo moderno. Cada una posee historia, características únicas y un legado que perdura en los encastes actuales.
Originarias del siglo XVI, se desarrollaron en zonas como Colmenar Viejo, riberas del Jarama, Montes de Toledo y parte de Ciudad Real y Albacete. Su desaparición se debió a conflictos bélicos y al agotamiento de recursos, pero su influencia genética se mantiene registrada en documentos históricos.
De origen vallisoletano, representaba un toro rústico y fuerte. Su sacrificio masivo en el siglo XIX provocó la desaparición de la mayoría de sus ejemplares, aunque su influencia sobre la bravura perdura.
Caracterizada por su menor tamaño, agilidad extrema y temperamento vivo, se desarrolló en la ribera del Ebro y ha sobrevivido en encierros y sueltas de reses. Su estudio genético permite comprender la diversidad interna del toro bravo, y también está estrechamente vinculada a los encastes del toro de lidia actuales.
Formada en Utrera en el siglo XVIII mediante compras de reses a órdenes religiosas. La ganadería Miura es su máxima representante, famosa por su fiereza y fenotipo distintivo.
Originaria del Puerto de Santa María, su descendencia está diluida y se conserva principalmente en la ganadería Partido de Resina. Destaca por su comportamiento singular.
Nacida también en Utrera, combinando reses de Vistahermosa. Muy codiciada en el siglo XIX, hoy mantiene pureza en ganaderías como Tomás Prieto de la Cal y Concha y Sierra (Francia).
Raíz de la bravura moderna. De ella derivan la mayoría de los encastes actuales. Su capacidad para fijar bravura y nobleza la convierte en el pilar de la tauromaquia contemporánea.
El toro del siglo XXI proviene principalmente de derivaciones de Vistahermosa, incluyendo líneas como Parladé, Saltillo, Santa Coloma y Conde de la Corte. Cada encaste es un universo propio, con comportamientos y morfología distintiva. Comprender estos encastes no solo es importante para la tauromaquia, sino también para el turismo rural que permite apreciar a los toros en su hábitat natural.
Derivado de Saltillo y Santa Coloma. Destaca por su altura, seriedad y comportamiento exigente. Tradicionalmente presente en Pamplona.
Nace del cruce entre Vistahermosa y Conde de la Corte. Incluye la famosa línea Lisardo Sánchez, conocida por su nobleza y clase.
Procedente de Parladé, se distingue por la seriedad en la embestida y por ser toros completos para el torero moderno.
Ramas de Vistahermosa con fenotipo definido y embestida templada. Muy apreciados por su pureza histórica y consistencia.
Mezcla de Casta Vazqueña y Cabrera, con presencia minoritaria pero relevante por su pureza histórica.
Influyente en el siglo XXI. De Vistahermosa, dividido en líneas Osborne y Marqués de Domecq. Ha fijado el toro «comercial» de gran nobleza y nobleza en la embestida.
Especialmente apreciados para rejoneo y embestidas boyantes. Cada línea mantiene un equilibrio entre bravura y nobleza.
Derivaciones de Parladé y Vistahermosa, con toros altos, finos y muy listos en la lidia. Tres líneas principales de Santa Coloma: Buendía, Graciliano Pérez-Tabernero y Coquilla.
Ramas modernas con toreabilidad, pelaje distintivo y bravura intensa. Cada encaste refleja la historia y la adaptación al entorno natural de las ganaderías.
El conocimiento de cuánto pesa un toro bravo y su morfología exacta se vuelve esencial para ganaderos y aficionados, ya que influye en la planificación de la lidia y en la observación del comportamiento natural de los ejemplares en libertad.
La ubicación geográfica y las condiciones naturales de las fincas marcan la diferencia entre un toro bravo excepcional y uno promedio. La calidad del pasto, la diversidad del terreno, la climatología y la tranquilidad del entorno contribuyen directamente al desarrollo físico y psicológico de las reses. Además, el contacto con la naturaleza permite que los toros desarrollen su bravura de manera más auténtica, conservando la esencia de cada encaste y casta.
El turismo rural vinculado a las ganaderías de toros bravos ha crecido significativamente. Los visitantes buscan experimentar la vida en el campo, conocer el trabajo diario de los ganaderos y observar a los toros en libertad. Esta interacción fortalece el vínculo cultural con la tauromaquia y permite que las tradiciones se mantengan vivas.
Los encastes del toro de lidia son mucho más que simples categorías genéticas: son la historia viva de la tauromaquia y de la ganadería española. Cada casta y cada encaste representan siglos de evolución, decisiones precisas y pasión por la conservación de un legado. La ubicación y el entorno natural de las fincas, junto con la observación directa de los toros en libertad, refuerzan la relación entre bravura, autenticidad y turismo rural. Visitar una ganadería hoy día es adentrarse en un patrimonio vivo que combina genética, cultura y naturaleza en perfecta armonía.
Un incendio de madrugada obliga a intervenir en una nave industrial de El Nevero sin dejar heridos. La rápida actuación de los bomberos evitó que el fuego alcanzara otras zonas de las instalaciones y limitó los daños materiales.
Un incendio declarado durante la madrugada de este sábado obligó a movilizar a los efectivos del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios hasta una nave industrial situada en el polígono El Nevero de Badajoz. El aviso se produjo poco después de las 02:15 horas, cuando se alertó de un fuego en el interior de unas instalaciones ubicadas junto a la calle Nevero Doce. Hasta el lugar acudieron dos camiones autobomba pesados urbanos y un vehículo de mando.
Tras la inspección inicial, los bomberos comprobaron que el origen del incendio se encontraba en un generador de corriente instalado dentro de la nave. La intervención permitió extinguir las llamas antes de que se propagaran a otras dependencias, registrándose únicamente daños materiales y sin que se produjeran personas heridas. Las causas que desencadenaron el incidente continúan sin conocerse.
La seguridad en espacios industriales requiere una planificación constante para reducir los riesgos asociados a cualquier incidente. Aunque determinados sucesos pueden originarse por fallos eléctricos, averías mecánicas o circunstancias imprevistas, disponer de medidas preventivas adecuadas permite minimizar las consecuencias. En este sentido, las ignifugaciones constituyen una solución técnica destinada a mejorar la resistencia al fuego de distintos elementos constructivos.
La aplicación de tratamientos específicos sobre estructuras metálicas, superficies o materiales combustibles contribuye a retrasar la acción de las altas temperaturas, ofreciendo un mayor margen de actuación a los equipos de emergencia y reduciendo la posibilidad de que un incendio alcance dimensiones más graves.
Las empresas que desarrollan su actividad en grandes instalaciones encuentran en la ignifugación de naves y polígonos industriales una herramienta esencial para reforzar la seguridad de sus infraestructuras. Este tipo de actuaciones busca proteger tanto la estructura del edificio como los espacios destinados a la producción, el almacenamiento o la logística. Un tratamiento correctamente ejecutado ayuda a conservar la estabilidad de los elementos portantes durante más tiempo en caso de incendio, favoreciendo una evacuación ordenada y facilitando el trabajo de los servicios de extinción. Además, contribuye a disminuir el impacto económico derivado de posibles interrupciones en la actividad empresarial.
Cuando un incendio tiene su punto de partida en un equipo eléctrico o en un generador de corriente, resulta fundamental determinar qué circunstancias favorecieron el inicio de las llamas. Los análisis posteriores suelen examinar el estado de mantenimiento de los dispositivos, las condiciones de funcionamiento y otros factores que puedan haber influido en el incidente. Identificar el origen permite adoptar medidas correctoras destinadas a evitar que una situación similar vuelva a repetirse. La revisión periódica de los equipos eléctricos y el cumplimiento de los protocolos de seguridad constituyen actuaciones recomendables para cualquier instalación industrial.
La actuación desarrollada por los bomberos resultó determinante para impedir que el fuego alcanzara otras áreas de la nave. La llegada de los vehículos de emergencia permitió iniciar rápidamente las tareas de extinción y asegurar el perímetro afectado. Este tipo de intervenciones requiere una coordinación precisa entre los distintos efectivos desplazados, ya que el comportamiento del fuego puede variar en función de los materiales presentes, la distribución del edificio y la existencia de instalaciones eléctricas o maquinaria en funcionamiento. Limitar la propagación representa uno de los principales objetivos durante los primeros minutos de cualquier emergencia.
El mantenimiento preventivo desempeña un papel esencial en la seguridad de cualquier nave dedicada a actividades industriales. Las inspecciones periódicas permiten detectar anomalías antes de que se conviertan en un riesgo real, especialmente en sistemas eléctricos, cuadros de distribución, generadores, equipos de climatización o maquinaria de uso continuo. Sustituir componentes deteriorados, revisar conexiones y verificar el correcto funcionamiento de los dispositivos reduce notablemente la probabilidad de averías capaces de desencadenar un incendio. Una adecuada planificación del mantenimiento también favorece la continuidad de la actividad empresarial.
Disponer de protocolos claros resulta tan importante como contar con instalaciones seguras. Los trabajadores deben conocer los procedimientos de actuación en caso de incendio, identificar las rutas de evacuación y saber cómo reaccionar durante los primeros instantes de una emergencia. La realización de simulacros periódicos facilita la coordinación entre los equipos y permite detectar posibles mejoras en los planes de autoprotección. Una respuesta rápida y organizada puede marcar una diferencia significativa cuando se produce cualquier incidente dentro de un entorno industrial.
Las medidas destinadas a reforzar la seguridad industrial continúan evolucionando gracias al desarrollo de materiales y sistemas especializados. Pinturas intumescentes, revestimientos resistentes al fuego, sistemas automáticos de detección, rociadores y soluciones de compartimentación forman parte de las alternativas disponibles para aumentar la protección de edificios industriales. La elección de cada sistema depende de las características del inmueble, del tipo de actividad desarrollada y de los riesgos específicos presentes en las instalaciones. Apostar por tecnologías adaptadas a cada necesidad incrementa el nivel de protección y mejora la capacidad de respuesta frente a posibles emergencias.
Aunque el incendio registrado en la nave del polígono El Nevero únicamente dejó daños materiales, este tipo de sucesos recuerda la necesidad de mantener elevados estándares de seguridad en las instalaciones industriales. La combinación de un mantenimiento constante, sistemas de protección adecuados, inspecciones periódicas y planes de actuación eficaces contribuye a reducir la probabilidad de incidentes y a limitar sus consecuencias cuando llegan a producirse. La prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para proteger tanto las infraestructuras como la continuidad de la actividad empresarial y la seguridad de quienes trabajan en ellas.